Terremoto y Construcción: La Hora de la Responsabilidad
Normalmente en este espacio me dedico a comentar y explicar los principales temas de la Responsabilidad Social Empresarial y la Sustentabilidad, pero en las circunstancias actuales de nuestro país es imposible abstraerse y hablar de algo que no sea el cómo poder aportar a superar la emergencia.
Esta emergencia es de proporciones que a medida que pasan los días son cada vez mayores, seguramente habrá un alto impacto en términos de empleo e infraestructura productiva.
Sin embargo, en este momento lo que me motiva a escribir es a hacer un llamado de atención sobre la situación que viven muchos compatriotas que entregaron su confianza y los ahorros de toda una vida para la adquisición de una vivienda que ellos pensaban sería el lugar donde podrían construir sus sueños y sus esperanzas. Al contrario de lo que muchas familias soñaban se encontraron la madrugada del Sábado que sus viviendas nuevas (o casi) no soportaron los embates del terremoto.
Ya habrá tiempo para discutir y perseguir las responsabilidades civiles y criminales (que las hay) de las personas responsables de la venta de edificios como el Alto Río de Concepción (Constructora Socovil), el de la calle Bailén de Maipú (Constructora Mujica y González Limitada M&G), el Emerald de Ñuñoa (Constructora Paz) y tantos otros. Ahora lo que le corresponde a las empresas constructoras y las respectivas inmobiliarias, es dar la cara y cumplir con uno de los principios de los que significa ser Socialmente Responsable, entregar productos de calidad y hacerse cargo de las necesidades de sus clientes.
La industria de la construcción, debe responder a la altura de lo requerido en este momento y volcar todo su potencial en ayudar a las víctimas del cataclismo en vez de buscar la mejor respuesta que los exima de culpa frente a los desastres constructivos de los que todos somos testigos, solo de esa manera podrán inyectar confianza a un mercado de alta significancia para el país.
No es mi intención hacer una cacería de brujas, sólo exijo desde esta tribuna que aquellos que construyeron mal, respondan no porque es solidaridad sino porque es su deber y obligación comercial y sobre todo moral.
En momentos como este el empresariado debe mostrar su compromiso con el país, porque es tarea de todos volver a levantar a Chile, por lo que hago un llamado a entregar sin buscar compensaciones ni ganancias, no es la hora de campañas 1+1 es hora de dar sin pedir nada a cambio y sólo de esa manera estaremos a la altura del desafío que nos plantea la naturaleza.
Finalmente quiero enviar mi solidaridad y más profundo afecto a todos aquellos que se vieron afectados, y decirles que este país no los dejará solos, que juntos podremos levantar Chile y demostrar una vez más de que madera estamos hechos. FUERZA CHILE!.




